Aquel día llego temprano al instituto. Aún le quedaba tiempo
para devolver el libro que cogió prestado días atrás. Entró en la biblioteca
saludando a el Señor Smith, el
bibliotecario de 60 años que no tenía
intención de jubilarse. Después de aquellos 10 minutos, entró en la clase de
física y química. Una vez más, el asiento que se encontraba a su lado estaba
vacío. Una carcajada resonó en toda la clase. Suponía que era Sandy, no pensaba
girar la cabeza. En ese momento, llegó el John. Sin duda era uno de sus
profesores favoritos. Su manera de explicar era realmente buena. Tenía el pelo
canoso a juego con su barba, y siempre iba acompañado de su maletín de cuero
marrón. Pero hoy, no venía solo. Un chico bastante alto y con un gorro negro,
entró a la que sería , su nueva clase.
-Mis queridos alumnos, tengo el placer de presentarles a un
alumno nuevo- dijo John con su mejor sonrisa. – Su nombre es Sean
Clair.
"Interesante nombre". En ese momento me fije en el mechón de pelo rubio que tapaba
uno de sus ojos. Sus ojos. A simple vista parecían marrones. No pude evitar
fijarme en la camiseta que llevaba puesta. Llevaba el logo de Misfits en ella.
Le encantaba esa serie. Despertó en ese momento cuando oyó un comentario:
-Vaya yogurín- dijo Sandy lo bastante alto para que Sean se
enterara.
En ese momento el profesor le dijo a Sean que se sentará
donde él quisiera. Como aquello no era una película, no iba a sentarse con
Anna. Decidió sentarse enfrente de ella. Justo en el momento que sacó su
cuaderno, cruzaron miradas, él le sonrió. “Sonrisa bonita” pensó Anna. No dudo
en agachar la cabeza y sonrojarse. Al salir de clase se fijó en
el tatuaje de su antebrazo. Sin lugar a dudas, este chico estaba lleno de
misterios.
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