A la hora del almuerzo,Anna decidió sacar su cuaderno de dibujo. No podía sacar de su mente el tatuaje de el chico nuevo. Pero levantó la vista cuando noto la mirada de alguien sobre ella. Era Ruby Mindford, también había entrado este año, aunque no en su clase. Tenía una melena pelirroja que le caía por la espalda y unos preciosos ojos verdes.
-Perdona, ¿puedo sentarme contigo en esta mesa?- preguntó su voz dulce.
-Será mejor que no...- respondió Anna apenada. No quería parecer mala chica, pero sabía que si esa criatura se sentaba a su lado,Sandy la criticaría. Y no quería arruinar la vida de otra persona.
-Pues, lo siento, pero no hay otro sitio.- seguido de esas palabras, se sentó a su lado.
Anna estaba muy sorprendida ante su comportamiento, pero no podía evitar sentirse mínimamente feliz por tener compañía.Charlaron durante toda la comida, Ruby era realmente graciosa y ocurrente.
-Hay cosas que no entiendo, por ejemplo, dicen que Crepúsculo está basado en hechos reales. JA! Yo también recuerdo cuándo un hombre-lobo y un vampiro se pelearon por mí.
No podía parar de reírme con las expresiones faciales que ponía. En ese momento, Sandy y sus secuaces pasaron a su lado y un escalofrío recorrió su cuerpo .Ruby lo sintió, cogió a Anna de la mano y se la llevo a rastras por todo el instituto. De ahí, paso a contarle porque su temor hacia Sandy.
-Anna, eres muy tierna, que no te afecten las zorras esas.- pronunció con un tono de voz tan cálido que hizo a Anna extremecerse.- Estás dispuesta a salir a cenar conmigo esta noche, tengo que presentarse a Mick y a Bradley.
-Va-vale- asintió Anna con su cabeza, por una vez, sintió una pequeña parte de felicidad en su cuerpo.
Tras despedirse con un abrazo, Anna divisó que no había peligro en los pasillos. Afortunadamente llegó sana y salva a su casa. Lo primero que hizo en su habitación fue colgar el dibujo del tatuaje en la pared.
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Llevaba horas mirándose al espejo. Una camiseta blanca, chaqueta vaquera, pantalones y unas botas marrones. El pelo lo tenía liso y caía por sus hombros.Habían quedado en que vendrían a recogerla a las 21:00. De repente, vio como un coche rojo se apróximaba hacia la puerta de su casa a máxima velocidad. Una cabeza con una melena caoba asomaba por ella. Ruby salió a saludar y les presentó a sus amigos.
-Yo soy Mick, sí, soy el negro.- llevaba un atuendo normal acompañado de un gorrito de lana.- Encantado.
-Y yo soy Brad- continuó en chico de la melena caoba. Seguidamente le cogió la mano a Anna y la besó.Esta se ruborizo y Brad rió. Sus ojos eran de un azul eléctrico precioso.
-Anda ya Romeo, vamos.- dijo Ruby dándole una colleja en la cabeza.
La velada fue maravillosa. Eran todos adorables y graciosos. Mick tenía un brillante sentido del humor y rapeaba increiblemente bien.Se notaba que era negro. Mientras tanto, Brad, era muy romántico y quizás un poco alocado.
-VIVA LA CIUDAD DE LAS LUCES!- gritaron Mick y Ruby al unísono por la calle. Anna soltó un risita y contempló el rostro de Brad. Este le miraba. Cuando se dió cuenta de esto, agacho la cabeza.
-No te avergüenzes de ser preciosa.- le contestó este.
Anna no podía dejar de pensar en esas palabras durante toda la noche. Y aquel tatuaje...
¿Qué podía significar?
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