Anna decidió salir un rato a tomar el aire. Llevaba su cámara con ella. Había dejado la gargantilla en casa, era demasiado valiosa para perderla. Se ajusto el gorro gris que llevaba puesto y salió sin rumbo fijo. Al divisar una preciosa escena en un parque decidió parar. Eran dos niños sentados en un arenero de la mano. Y no mucho más lejos, en el fondo , una pareja de ancianos cogidos de la mano observándoles. Aquello era realmente tierno y esa foto debía de ser suya. Al terminar de hacer varias fotos a los pájaros y los árboles, se sentó en un banco.Recordó la melodía que había cantado tiempo atrás y cerró los ojos. No se percató de que alguien se había sentado a su lado.
-¿Ves a aquel hombre? - le preguntó Sean. Anna asintió con la cabeza sorprendida.Pero que chaval más extraño, aparecía en los momentos más inoportunos. - Es el hombre que no puede ser movido.
Era un hombre de unos 70 años aproximadamente que llevaba un ramo de rosas en las manos. Miraba su reloj cada dos por tres.
-¿Y eso a qué se debe? - le respondió Anna con curiosidad.
-Su mujer murió hace 7 años. Hoy es el día de su aniversario, viene todos los años con la esperanza de que algún día vuelva.
-Pobre...- Anna agachó la cabeza y sintió tristeza por aquel hombre.
-No te pongas así - Sean le paso un brazo por encima de los hombros - su amor será eterno.
Anna sonrió hacia aquel tierno comentario.
-No sabía que tuvieras ese lado tan tierno. Sean hizo un amago de sonrisa pero, más bien, le salio una mueca.
-Si, bueno, hay muchas cosas que no sabes todavía de mí.
-Irónico - respondió Anna.
-¿Qué?
-He hablado contigo 2 veces en mi vida, es normal que no sepa casi nada sobre ti.
-Quizás tú no sepas apenas nada sobre mí, pero yo sí de ti - le contestó este retirandole un mechón del pelo y colocandoselo detrás de la oreja. Y sin darle lugar a hablar, cogió a Anna del brazo - Ven, quiero llevarte a un lugar.
-No voy a ir con un completo desconocido a ninguna parte - se negó Anna zafándose de su agarre.
-Por dios, ni que fuera un asesino.-respondió sonriendo. Aquella sonrisa preciosa que tenía. Sus ojos habían tomado un color verde.Entonces Anna recordó la conversación que había escuchado anteriormente.
Volvió a negar y comenzó a andar hacia atrás. En aquel momento contempló como Sean se acercaba a ella. Estaba muerta de miedo. Empezó a hacerle cosquillas y Anna no paraba de reír.
-Para , por favor- Anna apenas podía respirar.
-¿Aceptas venir conmigo? - Anna asintió con la cabeza recuperando aire.- Vamos- dicho esto la cogió de la mano. - Por cierto, tu risa es encantadora.
-Eres muy distinto a como te imagine el primer día que entraste en clase.
-Ya sabes Anna, nunca judges un libro por su portada, ahora deja de hacer pregunta y ponte esto alrededor de tus ojos- Anna dudo un momento- Confía en mí - Se la colocó en sus ojos y Sean le guió hacía el coche.
¿Por qué debía de confiar en él? ¿A dónde se dirigía?
-¿Ves a aquel hombre? - le preguntó Sean. Anna asintió con la cabeza sorprendida.Pero que chaval más extraño, aparecía en los momentos más inoportunos. - Es el hombre que no puede ser movido.
Era un hombre de unos 70 años aproximadamente que llevaba un ramo de rosas en las manos. Miraba su reloj cada dos por tres.
-¿Y eso a qué se debe? - le respondió Anna con curiosidad.
-Su mujer murió hace 7 años. Hoy es el día de su aniversario, viene todos los años con la esperanza de que algún día vuelva.
-Pobre...- Anna agachó la cabeza y sintió tristeza por aquel hombre.
-No te pongas así - Sean le paso un brazo por encima de los hombros - su amor será eterno.
Anna sonrió hacia aquel tierno comentario.
-No sabía que tuvieras ese lado tan tierno. Sean hizo un amago de sonrisa pero, más bien, le salio una mueca.
-Si, bueno, hay muchas cosas que no sabes todavía de mí.
-Irónico - respondió Anna.
-¿Qué?
-He hablado contigo 2 veces en mi vida, es normal que no sepa casi nada sobre ti.
-Quizás tú no sepas apenas nada sobre mí, pero yo sí de ti - le contestó este retirandole un mechón del pelo y colocandoselo detrás de la oreja. Y sin darle lugar a hablar, cogió a Anna del brazo - Ven, quiero llevarte a un lugar.
-No voy a ir con un completo desconocido a ninguna parte - se negó Anna zafándose de su agarre.
-Por dios, ni que fuera un asesino.-respondió sonriendo. Aquella sonrisa preciosa que tenía. Sus ojos habían tomado un color verde.Entonces Anna recordó la conversación que había escuchado anteriormente.
Volvió a negar y comenzó a andar hacia atrás. En aquel momento contempló como Sean se acercaba a ella. Estaba muerta de miedo. Empezó a hacerle cosquillas y Anna no paraba de reír.
-Para , por favor- Anna apenas podía respirar.
-¿Aceptas venir conmigo? - Anna asintió con la cabeza recuperando aire.- Vamos- dicho esto la cogió de la mano. - Por cierto, tu risa es encantadora.
-Eres muy distinto a como te imagine el primer día que entraste en clase.
-Ya sabes Anna, nunca judges un libro por su portada, ahora deja de hacer pregunta y ponte esto alrededor de tus ojos- Anna dudo un momento- Confía en mí - Se la colocó en sus ojos y Sean le guió hacía el coche.
¿Por qué debía de confiar en él? ¿A dónde se dirigía?
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